Los condimentos además de saludables son un buen sustituto de la sal

Se conoce el uso de los condimentos desde el Neolítico cuando los hombres primitivos recogían todo tipo de hierbas y frutos e iban seleccionando las inocuas de las venenosas. Muchas de ellas las empleaban para fines medicinales y otras para acelerar la muerte de los animales que cazaban.

¿Qué son los condimentos?

Los condimentos es preferible usarlos frescos, orgánicos y en pequeñas cantidades. Son un buen sustituto de la sal.

El condimento se podría definir como toda sustancia mineral, vegetal o animal que se utiliza para potenciar o exaltar el sabor, el olor y el color de los alimentos y que contribuye a su conservación. Aunque cuando aderezamos cualquiera de nuestros platos con un condimento lo hacemos en pequeñas cantidades, estos aportan nutrientes y principios activos que ejercen un efecto sumatorio entre sí potenciando sus propiedades.

Hay condimentos que ayudan a nuestro cerebro. A continuación pasamos a verlos.

El tomillo

Su principio activo más característico es el timol un aceite volátil. Sus efectos beneficiosos en la salud están bien documentados ya que le aporta aroma, efecto antioxidante y aumenta los ácidos grasos en las células cerebrales.

Además minerales como el hierro y el manganeso y sustancias flavonoides presentes en esta planta parecen tener un efecto beneficioso sobre la memoria.

Actualmente se está investigando su posible efecto preventivo en enfermedades degenerativas del sistema nervioso.

El romero

Ya en la antigua Grecia se creía que favorecía la memoria y los estudiantes llevaban collares de romero a los exámenes. El responsable de este efecto es un poderoso antioxidante, el ácido rosmarínico.

El romero mejora la memoria porque aumenta  el flujo de sangre al cerebro y la cabeza. También evita la degradación de ciertos neurotransmisores del sistema nervioso responsables de mantener la memoria y la capacidad para adquirir conocimientos. Además contribuye a mejorar el rendimiento mental gracias al magnesio y el hierro.

Los resultados de los estudios sobre el aceite esencial del romero muestran que hay compuestos biológicamente activos en su  aceite esencial que presentan actividad antioxidante, citotóxica y anticancerígena.

La cúrcuma

Cuando empezó a investigarse el alzhéimer los epidemiólogos se  dieron cuenta que en las zonas rurales de la India los casos que se presentaban de esta enfermedad eran muy bajos (menos del 1% entre los mayores de 65 años).

Sus estudios les señalaba un condimento utilizado frecuentemente en su gastronomía: el curry que tiene como ingrediente estrella a la cúrcuma que es la que le da el color amarillo. Un principio activo de esta especia: la curcumina ayuda a eliminar las placas de proteína en el cerebro responsable de esta enfermedad manteniendo saludables a las células cerebrales.

También se ha comprobado el efecto antiinflamatorio de la cúrcuma en distintas dolencias.

Para obtener resultados satisfactorios no basta con añadir libremente la cúrcuma a la comida, ya que la raíz de esta especie tan solo tiene un 3% de curcumina que se absorbe con dificultad. Lo ideal es consumir un extracto de cúrcuma de alta calidad 100% orgánico.

El ajo

El ajo es usado como un medicamento natural desde mucho antes de comenzar a utilizarse como condimento. Por ejemplo, un papiro egipcio que data de hace más de 3500 años contiene unas doscientas recetas a base de ajo para diversos problemas de salud.

Su olor característico se debe a dos sustancias muy volátiles llamadas aliina y disulfuro de alilo.

La mayoría de las investigaciones sobre el ajo se dirigen a su acción sobre el aparato circulatorio. Este condimento es un gran protector cardiovascular, hace la sangre más líquida, contiene sustancias capaces de impedir la agregación plaquetaria y regula la presión arterial. Todo ello ejerce un efecto protector sobre el cerebro, porque está más irrigado y oxigenado previniendo la aparición de un infarto cerebral.

También se ha visto que el ajo protege al cerebro porque tiene sustancias antioxidantes y por su capacidad de eliminar metales tóxicos.

Algunos estudios parecen demostrar que el ajo incrementa ligeramente el nivel de serotonina en el cerebro ayudando a combatir el estrés y la depresión.

La forma en que se prepara y se ingiere el ajo es importante para lograr estos beneficios.  El ajo crudo y el cocido poseen diferentes propiedades medicinales, es decir, algunos de los efectos del ajo se producen con mayor efectividad ingiriendo ajo crudo, mientras que otros se logran igual o mejor ingiriendo ajo cocido.

Como curiosidad decirles que los ingleses toleran el ajo como medicina pero apenas lo usan en la cocina.

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Bibliografía

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Curcuma longa (cúrcuma). Monograph. Altern Med Rev. 2001; 6 Suppl: S62-6.
Santiago RA, Gescher AJ, Steward WP.Curcumin: La historia hasta ahora. Eur J Cancer.2005; 41:1955-1968.